LA ENSEÑANZA Y FILOSOFÍA TOTONACA

En el CAI, además de las técnicas de las disciplinas artísticas, se aprende, fundamentalmente, la esencia del ser Totonaca a partir del desarrollo del arte.
La construcción del Modelo Educativo del CAI es resultado de muchas horas de reflexión, investigación y discusión para recuperar las formas propias de transmitir los conocimientos y adaptarlas a un nuevo espacio, distinto al familiar, en el que tradicionalmente se transfiere la cultura.
El Modelo Educativo constituye la raíz de la formación, sistematiza y orienta los procesos de enseñanza del arte que permitirán al aprendiz ser más consciente de su significado y su valor, y descubrir el don que cada uno lleva dentro, cuyo desarrollo hará que la vida de cada hombre o mujer sea más plena.
La vida y su creación son aspectos medulares de la enseñanza, entretejen las dos fuentes de la vida comunal: lo espiritual y lo material.
El Modelo contiene los elementos fundamentales de lo ritual que despliega la memoria mítica y el desarrollo del don como una condición esencial de libertad humana. Los recursos didácticos de mayor peso son la naturaleza y el cosmos; los diferentes personajes que interactúan para fortalecer y desarrollar el arte, así como la evaluación como medición de la encomienda que, finalmente, es lo que da sentido a la vida.
El Modelo también contempla el dinamismo, el cambio permanente, el entorno actual que obliga a la construcción y reconstrucción del concepto de arte en un contexto más abierto, más dialogante, partiendo siempre desde el sentir y pensar Totonaca.
Una estrella de doce picos es el símbolo o representación del Modelo Educativo y articula los conceptos filosóficos y del conocimiento.

El centro de la imagen representa la vida y sus creadores o deidades. Simboliza la circularidad de la existencia, la interrelación de todo lo creado. Los sabios Totonacas dicen que, cuando hay vida, se refleja en color verde: todo florece, la tierra es fértil, el ser sonríe, hay salud, la mente y el cuerpo se desarrollan de manera creativa.
Es la parte espiritual de la enseñanza. La relación de las prácticas artísticas con sus deidades. Determina el sentido holístico de la formación. Proporciona sentido a los rituales y ceremonias que acompañan el proceso educativo.
Los triángulos representan la dualidad: luz / oscuridad; cielo / inframundo; bien / mal. Juntos, simbolizan el equilibrio perfecto en la vida. Ambos aspectos deberán atenderse, de lo contrario se generará un descontrol en la vida del ser. Establecen la educación integral, la complementariedad de las diferentes disciplinas del arte y la importancia del equilibrio.
El tercer círculo simboliza los saberes profundos de la creatividad.
En él están representados los personajes que intervienen en el proceso formativo. Quienes resguardan los saberes para instruir, educar, orientar o reorientar al alumno o aprendiz.
Los doce vértices simbolizan las veces que aparece la luna llena en el lapso de un año. Para los Totonacas, la luna llena significa tiempos buenos para la fertilidad, momento oportuno para sembrar.
En este espacio están representados los elementos necesarios para el proceso educativo y los valores de la enseñanza. En este plano se encuentra el don, aspecto fundamental para el desarrollo del arte.
En el CAI, la lengua ha sido fundamental en el pensar, el hacer y el sentir. El conocimiento se construye a partir del pensar en el idioma madre, presente en todo el proceso de aprendizaje para revitalizarlo y revalorarlo como medio de conceptualización, estructuración y transmisión de conocimientos.
La enseñanza se realiza a través de la oralidad y la práctica. Su signo es el autoaprendizaje, que brinda a los alumnos la libertad de generar sus propias herramientas.
Las metodologías para el aprendizaje y perfecciona- miento están determinadas por las maestras y los maestros con base en su experiencia.
La evaluación es la demostración de lo adquirido por el alumno. Se valora tanto la técnica reflejada en el producto como su crecimiento espiritual.